Educación y TICs
Es imposible imaginar el futuro sin el marco de la sociedad de la información y del conocimiento. Los profesores estamos abocados a adaptarnos a los nuevos cambios cognitivo--culturales que se avecinan en el tercer milenio. Es la irrupción de las nuevas tecnologías, la utilización de Internet como biblioteca universal, que sólo hace unos años nos parecía un instrumento alejado de las aulas y que hoy está presente entre los estudiantes, en orden creciente de potencialidades educativas si se sabe utilizar adecuadamente y con mesura.
Más allá del imperio de la imagen de las últimas décadas, ya estamos instalados en la sociedad de la información, base de la sociedad del conocimiento y de los servicios. Sabemos que España (y Andalucía) es uno de los países peor situados antes la sociedad digital, en cuanto a gasto en investigación, número de científicos por habitante, educación y formación, que serían algunos de los parámetros para acceder a las sociedades avanzadas.
Si el discurso oficial del Estado o de la Comunidad andaluza es que hay que invertir más en educación como gran apuesta de futuro, debería invertirse más en la educación primaria, en la secundaria y en la formación profesional, hacia una educación superior de calidad que genere desarrollo económico y sostenible.
Así, España aumenta su gasto por alumno, pero sigue, sin embargo, por debajo de la media de la OCDE, siendo el gasto educativo público de sólo 4,4% de PIB. El Gobierno de la nación ha perdido la oportunidad de reducir las carencias educativas, no ha querido aprovechar el crecimiento económico para gastar más en infraestructuras educativas.
La enseñanza pública española necesita de mayores recursos, mayor financiación y de un apoyo eficaz por parte de los poderes públicos para lograr un sistema educativo de calidad. Es necesario defender el apoyo explícito a la educación pública, pues el bien común de la educación no es una mera mercancía. Hay que denunciar el deterioro de la educación pública, cuya alternativa no pasa por una mayor educación privada, sino por más educación para todos.
En las sociedades del conocimiento, la principal fuente de riqueza es el saber, poseer lo que denominamos un "capital cultural humano y social". En el Informe de la Fundación Auna, se constata el retraso tecnológico de nuestro país, a la cola de los países europeos. Sólo en un marco administrativo adecuado, con la mejora del sistema, podemos desarrollar las TICs.
El principal "capital" con el que contaremos serán la capacidad de trabajo de las personas y al alta tecnología. Quien sepa sacar provecho de uno y de otro tendrá el saber imprescindible en la sociedad postcapitalista. Los trabajos ligados al conocimiento están pasando a ser los más valorados. La educación es la mayor fuente de riqueza individual.
La Educación, un sector tradicionalmente poco dado a las novedades y a los cambios, requiere, por el contrario, nuevos enfoques en la sociedad de la información, la necesidad de enfrentarnos a un incipiente mundo digital que tendrá que hacernos diestros en el manejo de la información y del conocimiento disponible, competentes en la utilización de las nuevas tecnologías. Si educar es una tarea centrada en el futuro, el papel de la escuela como fuente formal del conocimiento se mantendrá, en paralelo con la educación informal. De la utilización del libro, la pizarra, el ciclostil, la fotocopiadora, la diapositiva, el retroproyector o el vídeo, hemos de pasar a la utilización del ordenador en las aulas, la educación digital a distancia...
Las TICs están llamadas a desempeñar un papel relevante en la configuración de nuestros sociedades, y ser factor de igualdad social y desarollo personal. A los centro educativos le corresponde afrontar el reto de formar a los niños y jóvenes del futuro.
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